
Revista Ecuatoriana de Pediatría | ISSNe: 2737-6494
Pagína 22 | VOL.26 N°3 (2025)Septiembre - Diciembre
ABSTRACT
Introduction: Neonatal bacterial sepsis is a severe systemic infection and a major cause of neonatal morbidity
and mortality. In Ecuador, it ranked as the third leading cause of infant morbidity and accounted for 10% of
neonatal deaths according to INEC (2019). Methods: This study aimed to analyze risk factors associated with
bacterial sepsis in preterm neonates admitted to the Neonatal Intensive Care Unit of the Hospital de Especiali-
dades Teodoro Maldonado Carbo between January 2021 and December 2022. A retrospective, cross-sectional,
observational, and relational study was conducted, including 163 preterm neonates with clinical or confirmed
bacterial sepsis. Neonatal and maternal variables, blood culture results, and hospital discharge outcomes
(alive/deceased) were evaluated. Results: Blood cultures were negative in 128 cases (78.5%), and the most
frequent pathogen was Klebsiella pneumoniae (68.97%). Significant associations were found with gestational
age (p=0.016), 5-minute Apgar score (p=0.035), and maternal eclampsia (p=0.022). Overall mortality was 8.59%,
with significantly higher mortality in late-onset sepsis (26%). In these cases, prolonged orotracheal intubation,
central venous catheter use, and respiratory distress syndrome was significantly associated with death (p < 0.05).
Conclusions: Bacterial sepsis is significantly associated with specific neonatal and maternal risk factors, and
in late-onset sepsis, mortality is influenced by late neonatal risk factors, highlighting the importance of timely
management of ventilatory support and invasive devices to improve survival in preterm neonates.
Keywords: neonatal sepsis; preterm; risk factors; neonatal mortality; bacterial infections.
Introducción
La sepsis neonatal bacteriana es una respuesta
inflamatoria sistémica causada por la invasión
de microorganismos patógenos en el torren-
te sanguíneo del recién nacido, acompañada
de signos clínicos y alteraciones de laboratorio
que evidencian infección. Se clasifica en sepsis
temprana, cuando ocurre dentro de las prime-
ras 72 horas de vida y está relacionada princi-
palmente con la transmisión vertical durante el
parto, y sepsis tardía, cuando aparece después
de las 72 horas, asociada a infecciones noso-
comiales o del entorno hospitalario. Su etiología
más frecuente incluye bacterias gramnegativas
como Klebsiella pneumoniae y Escherichia coli,
y grampositivas como Staphylococcus aureus y
Streptococcus del grupo B
1–3
.
A nivel mundial, la sepsis neonatal representa
una de las principales causas de morbimor-
talidad perinatal. La Organización Mundial de
la Salud (OMS) estima que cada año apro-
ximadamente 2,5 millones de recién nacidos
fallecen, y que las infecciones, incluida la sepsis,
son responsables de casi una cuarta parte de
estas muertes
4
. Su incidencia global oscila en-
tre 1 y 10 casos por cada 1000 nacidos vivos,
con tasas más elevadas en países de ingresos
medios y bajos, donde la mortalidad puede
superar el 15%
4,5
. En América Latina, la preva-
lencia se sitúa entre 6,5 y 8,7 por cada 1000
nacidos vivos, mientras que, en Ecuador, según
el INEC (2019), la sepsis bacteriana neonatal
fue la tercera causa de morbilidad infantil con
7.164 casos registrados, y la segunda causa de
mortalidad neonatal, representando el 10% de
los decesos
6
.
Entre las variables neonatales asociadas al
riesgo de sepsis destacan la edad gestacional,
el bajo peso al nacer, el sexo masculino, el
puntaje de Apgar bajo, la presencia de sufri-
miento fetal, el líquido amniótico meconial, el
uso de ventilación mecánica y la hospitaliza-
ción prolongada. Estos factores incrementan la
vulnerabilidad del neonato debido a la inma-
durez del sistema inmunológico y la deficiente
respuesta inflamatoria
7–9
.
Por otro lado, las variables maternas incluyen
la rotura prematura de membranas (RPM), in-
fecciones del tracto urinario (ITU/IVU), corioam-
nionitis (CAM), preeclampsia, eclampsia y parto
pretérmino, las cuales predisponen a la trans-
misión vertical de microorganismos patógenos
al feto. Estudios recientes han evidenciado una
asociación significativa entre eclampsia y sep-
sis temprana, así como entre la ITU materna y
la sepsis tardía, resaltando la importancia del
control prenatal y del manejo oportuno de in-
fecciones durante el embarazo [10–12].
En este estudio, las variables dependientes
comprenden la presencia o ausencia de sep-
sis bacteriana, mientras que las variables in-
dependientes incluyen edad gestacional, peso
al nacer, sexo, Apgar, sufrimiento fetal, presen-
cia de meconio, diagnóstico de preeclampsia,
eclampsia, ITU y corioamnionitis. Estas fueron
seleccionadas en función de la evidencia cien-
tífica disponible y su relevancia clínica en la
población neonatal prematura.
En este contexto, y considerando la alta vul-
nerabilidad de los recién nacidos prematuros
Artículo Original