
Revista Ecuatoriana de Pediatría | ISSNe: 2737-6494
Pagína 40 | VOL.26 N°3 (2025)Septiembre - Diciembre
En contraste, el estudio más reciente de
todos realizado por Narula Khanna
12
inclu-
ye una muestra significativamente mayor,
muestra que esta conformada por por 180
niños con TEA con un rango etario de 2
a 9 años, a los que se les dividió equita-
tivamente entre el grupo de intervención
y el grupo control. Los participantes reci-
bieron durante tres meses una mezcla de
12 cepas probióticas, incluyendo bacterias
de los géneros Bifidobacterium, Lactobaci-
llus y Streptococcus, así como la levadura
Saccharomyces boulardii. Esta compleja in-
tervnecion y de múltiples cepas fue aso-
ciada con una reducción estadísticamente
significativa en la gravedad de los síntomas
del TEA, específicamente conductuales, que
fueron evaluados mediante la escala SRS-
2. Se evidenció una disminución del letargo
y el aislamiento social en un 40%, de las
estereotipias en un 37.7%, de la hiperacti-
vidad en un 34.44% y de la presencia de
habla inapropiada en un 32.22%. Además,
se reportaron mejoras en síntomas gas-
trointestinales como el estreñimiento y la
diarrea.
A diferencia del primer estudio, Narula
Khanna
12
aplicaron un enfoque cuantitativo
y estandarizado para la evaluación clínica,
dándole solidez metodológica. A pesar de
que el estudio fue simple ciego, el tamaño
de la muestra y la diversidad de cepas
utilizadas fortalecen su validez. Sin embar-
go, los autores reconocen la necesidad de
validar estos hallazgos en muestras aún
más amplias y con un seguimiento a largo
plazo.
El metaanálisis realizado por He
13
, con ob-
jetivo de evaluar los efectos de los pro-
bióticos en pacientes con TEA, que inclu-
yó a 7 estudios, llega a la conclusión que
los resultados aún no son concluyentes, la
evidencia sugiere un potencial terapéuti-
co real de los probióticos, especialmente
cuando se usan en combinación, en niños
más pequeños, con duraciones prolonga-
das y diseños metodológicos más sólidos.
Mientras que al observar los resultados de
los estudios utilizados en la Tabla 1, se ve
que 6 de 8 estudios mostraron mejoras con
evidencias solidas en los síntomas centrales
del TEA.
Donde uno de los dos estudios excluidos
es el estudio realizado por Santocchi(9),
donde no hubo cambios significativos en
niños de edad preescolar, pero si eviden-
cia que en niños sin síntomas GI lograron
mejorar los síntomas centrales, atribuyendo
la culpa de los bajos resultados al acom-
pañamiento de síntomas GI. Pero a su vez
los autores mencionan que se si bien se
utilizó la escala de observación diagnóstica
del autismo (ADOS) y está es estándar de
oro para diagnosticar y evaluar la presen-
cia de síntomas característicos del autismo,
cuestionan su eficacia para la diagnosticar
mejoras en los síntomas centrales del TEA.
Asimismo, los autores hacen énfasis en el
hallazgo novedoso de que en pacientes sin
comorbilidades GI si se presentaron mejo-
ras, sugiriendo realizar más estudios.
El segundo estudio que no asevera resul-
tados benéficos en síntomas nucleares del
TEA es el estudio realizado por Schmitt
11
,
estudio que, a pesar de su excelente ad-
herencia, hubo bastante heterogeneidad
en los resultados. Si se lograron eviden-
ciar mejoras direccionales evaluadas por
la escala de VABS-3, pero estas mejoras
no fueron corroboradas por otras escalas
como CG-I y ABC. Los autores mencionan
que las limitaciones del estudio no lo con-
vierten en uno con gran significancia como
para ser rechazado o aceptado como evi-
dencia científica sólida, limitaciones como
un tamaño de muestra reducido, nula in-
clusión a mujeres, el lavado gástrico post
intervención con probióticos y la escasez
de evaluación de los síntomas GI post in-
tervención. No obstante, los autores por la
observaron una tendencia positiva en el in-
terés social y posibles mejoras en los sínto-
mas centrales del TEA, por lo que sugieren
realizar estudios con menores limitaciones y
una muestra más significativa.
A pesar de los hallazgos relevantes que evi-
dencian una posible relación beneficiosa
entre la suplementación con probióticos y la
mejora de síntomas en personas con TEA,
esta revisión presenta varias limitaciones que
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